Mi perro se comió la tarea.
Era dieta, hasta la triple porción de almuerzo...
Vamos que se puede.
A veces extraño escribir, pero supongo que tengo a quién decirle las cosas.
¿No tendré nada más que decir?
IMPOSIBLE, siempre hay alguna tontera que compartir... o que quiero compartir con la red, aunque nadie lo lea. Filo.
Pase como una hora hablando imbecilidades con las de la U. Que manera de cagarme de la risa. Es grato poder hablarle a alguien que ya no me miraba, sin sentirme una hija de puta y pensar que dentro de su gran corazón me perdonó. Yo ya no podía hacer nada.
Es raro también como al final otro amigo se alejó con el tiempo. Se dio la razón de muchas situaciones que se tenían que arreglar solas. En realidad, yo sabía cómo eran las cosas, pero ya estaban los dados tirados no podía hacer nada más.
También me agrada tener ramos interesantes.
Y darme cuenta que la universidad es un sistema en el que te quieren crear a ser como ellos quieren que seas. Y que no es una weá que te cambien la manera de pensar, pero en la que si te sientes identificado por esto y lo otro, y paf te atrapan y te quieren adentro por ser como eres y hacer que seas más así como a ellos les gusta que seas. Y que la dominación finalmente se hace de la diferencia, que toda esa cuestión de la democracía es una manera de gobernar un poco menos cara de raja que otras.
Ahora entiendo a que se refería mi profe del preu de la cato cuando me decía que el apoyaría a una monarquía, al final tenía un pensamiento crítico tan desarrollado a todo lo oculto que a los 17 era incapaz de ver. Ni cagando quiero un rey, pro entiendo lo que quería decir...
Tengo que hacer dos trabajos y me da una lata enorme, de hecho creo que no escribí con mi toque personal, sólo vomité ideas fuera de entrenamiento...
Hoy volví a tener miedo.
Lloré, muy poco, pero tenía una bola de miedo.
Me acordé que sana no estoy,
que se me olvidó pagar el psicólogo
y que tengo que tomarme los calcios a las horas y hoy día en especial un sobre.
Menos mal que tengo a quienes recurrir.
Menos mal que te amo,
menos mal que eres mi mejor amiga,
menos mal que recordé que tenía donde descargar.
Tengo miedo de hacer sufrir a la gente.
Por eso pasé mucho tiempo guardándome las cosas y enfrentándolas sola.
Pero esta vez es una cosa rara, no quiero dañarte y siento que seré yo quien lo haga esta vez. Porque a mí ya me tocó.
Es el correcto, porque ha dicho cosas que yo esperé escuchar de alguien.
Sí, como aquello que siempre le he dicho a mis amigas cuando tienen miedo.
Es mejor estar enamorada que no haber sentido nada, porque aunque sufras después lo que sentiste no te lo quita nada. Solo el orgullo rancio podría borrarlo, pero cuando el orgullo le gana al amor, el amor que sentías era una mierda.
Hubo una cascada de situaciones hasta hoy que han reafirmado una y otra vez mi decisión. Porque tengo buen ojo, señores. Sólo que anteriormente no se daban las circunstancias o era un saco de pelotas no más. Ahora no fue ni saco de papas ni tampoco fue un mal momento.
Lo amo.
Sí, creo que te amo.
Es verdad que no éramos lo que esperábamos, porque dentro de esta cabeza soñadora esperé siempre por un hombre que me rescatara de la torre en llamas custodiada por un monstruo gigante. Y por tu parte pensabas esperar a la princesa perfecta e ingenua que yo no soy.
Pero es más cierto aún que llegaste en uno de los peores momentos de mi vida, cuando más miedo he tenido de seguir adelante, cuando creía que en realidad pocas cosas valían la pena. Y aunque te faltó un corcel blanco, me has entregado más de lo que esperaba recibir de ti.
He aprendido a cuidarme, a ser sincera no sólo contigo, sino que conmigo y con las personas que quiero. Aprendí a decir lo que me pasa, no sólo lo que pienso. Aprendí a hacer cariño y a querer a las personas con algo más que frases cariñosas, con gestos. Recordé lo importante que era no rendirse a la primera o segunda y lo necesario que es creer en uno mismo.
Es tanto lo que siento adentro que incluso al intentar escribirlo y decirlo en palabras me es imposible, los ojos me lagrimean igual que la primera vez que lo dijimos. Porque recuerdo que esa primera vez del "Te amo", ni siquiera lo dije, lo modulé y sentí un calor inmenso recorrerme entera, que las piernas me tiritaban y que nunca en mi vida había estado tan expuesta, pero no tenía miedo.
Me ha costado trabajo entender mis defectos, como a ti los tuyos. Es difícil hacer que las cosas funcionen cuando vemos que el resto del edificio se derrumba a pedazos. Pero estamos juntos en esto y si en algún momento te cansas yo te llevaré agua, comida, calor y amor para que sigas caminando. No sé por qué nos afecta tanto seguir, si para muchos es la vida y es lo que hay que hacer. Yo creo que es porque nos da miedo dejar atrás lo que tenemos ahora, porque puede empeorar.
Pero a pesar de todo, de los miedos, de la mierda y la mala suerte. De las pocas ganas de enfrentar lo que no se hizo, lo que hicimos mal. Estamos juntos y no veo futuro cercano sin ti. (El lejano no lo veo ni conmigo)
Por eso creo que te amo, porque Te amo.
Sea triste o alegre es siempre mejor que antes, porque la pena queda en cada palabra que pasa por mis dedos y porque poco a poco las lágrimas se van secando en el papel.
Y me siento un poco mejor.
No sé en qué momento comenzaron a caer los ladrillos entre nosotros. Uno sobre otro se fueron montando, mientras caminábamos por Salvador.
Las calles estaban oscuras y las luces de los autos nos daban un color tétrico y triste. ¿O era que estábamos tétricos y tristes?
En un momento miré hacia el lado y el muro era tan grueso que ni tu mano podía buscar para tocarla. Yo me apoyé en él e intenté escuchar tu corazón pero no latía, estaba aplastado por mi vergüenza.
De pronto entre mis esfuerzos por gritarte que te quiero me abriste una ventanita, pequeña, de cárcel y dejaste pasar la luz de mi sonrisa que me devolviste con una triste mueca.
Derrumbarlo, sí... ¿pero cómo?.
